Carine roitfeld cr fashion book

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¿Cuándo se puso la primera piedra de la historia de la literatura?

Nadie puede decirlo con exactitud,

pero ningún texto escrito con nítida intención literaria

es anterior al que nos cuenta el cuento

de cómo Gilgamesh emprendió la búsqueda de la inmortalidad

en el remoto ámbito de la cultura sumeria.

Después llegó Homero y ya nunca se detuvo esa danza.

La misma que, con mayor o menor acierto,

coreamos y comentamos hoy en...

(Música cabecera)

Llega el verano. Empezó hace ya bastantes días.

Y con este decimotercer episodio de la tercera temporada

de "Libros con uasabi" termina, por el momento,

esta tanda de programas.

Me ha parecido razonable, oportuno,

y se lo ha parecido también a mis tres colaboradoras,

Ayanta Barilli, Anna Grau y Elia Rodríguez,

prescindir hoy de nuestro habitual invitado

y dedicar los 55 minutos del programa

a elaborar, conversando y sin ánimo de sentar cátedra,

una especie de canon de lo que es, a nuestro falible juicio,

la alta literatura, la que nunca muere y no se olvida,

la que pasa a la posteridad y a la posteridad de la posteridad

y a la posteridad de la posteridad de la posteridad.

¿Qué títulos nos parecen indiscutibles y necesarios

para cultivar la afición a la lectura

y transformarla, a veces, en vocación, en manera de vivir,

en fuente de sabiduría, de conocimiento,

y también, por qué no, de entretenimiento y placer?

Leer es seguir un camino que tiene muchos carriles

pero todos conducen a alguna parte.

Para moverse por ellos, puede servir de ayuda

una especie de código de circulación.

Eso es el canon, palabra de origen griego

que en la lengua de la Hélade

significaba "caña, vara, norma, medida"

y que, en realidad, venía de la voz hebrea "kanné",

utilizada como un patrón, como un estándar de medición.

El diccionario define el canon, en su segunda acepción,

como "modelo o prototipo que reúne las características

que se consideran perfectas en su género".

Para definir esas características no hay más criterio

que el del argumento de autoridad,

siempre discutible por su subjetividad.

Y voluntaria aunque inevitablemente, seremos nosotros,

los miembros de la redacción de "Libros con Uasabi",

en la propuestas y, acaso, amistosas disidencias

que a renglón seguido escucharán.

No pretendemos elaborar "El Canon", con mayúscula,

tal como lo han hecho algunos fatuos mandarines

de los círculos del poder cultural: Harold Bloom, George Steiner...

"De las academias líbranos, Señor", decía Rubén.

Si no, simplemente con modestia, sinceridad y con humor,

un canon más, el nuestro, de Anna, de Ayanta, de Elia y el mío.

Vamos con él.

(Música)

Buenas salenas, chicas.

A ver, ¿quiénes se saludaban diciendo "buenas salenas"?

¿Los cronopios? Sí, señor. Muy bien, Anna.

Anna siempre gana, es como... Es muy de Cortázar también.

Yo sabía que Anna lo iba a decir.

En cambio, estaba seguro de que tú no.

Yo he leído mucho a Cortázar. Pero no recordabas a los cronopios.

No, ahora que lo dices sí, pero así de principio, pues...

Vamos a empezar con el juego de los comienzos.

Esto ya lo hicimos la semana pasada

porque parece más lógico proponerlo al comienzo del programa

en primer lugar, para que vosotras, al final del programa,

intentéis averiguar a qué libro pertenece ese comienzo.

Y en segundo lugar, para que los espectadores,

al hilo del programa, vayan dándole vueltas

para participar en el concurso.

Así nos da a todos más tiempo para pensar y participar.

No es "Pasapalabra", podemos pensar. Aprovecho para decir

cómo podéis participar en el concurso,

que es escribiendo en el Twitter "@Librosconuasabi",

y decir: "El comienzo lo ha escrito tal".

Entonces, el premio es un libro de Sánchez Dragó, del jefe.

Que os enviarán. ¿Tenemos un Twitter?

¡Claro! "@Librosconuasabi".

Por favor, participad todos. Vamos a escuchar qué nos lee Dragó.

Y a ver si descubrimos quién es. El resultado, al final del programa.

Eso que has dicho es la dirección de un correo, ¿no?

De un Twitter. ¿Tiene lo mismo? ¿Arroba y todo eso?

Pero da igual. No preocupes tu obtusa cabecita.

Tú lee, tú lee. (RÍEN)

El libro que es...

"Tu linda cabecita con tan abstrusos problemas".

Por fin se lo podemos decir.

Eso es de "Tarzán de los monos", una escena memorable.

Cuando el sabio distraído, padre de Jane,

va enfrascado en sus pensamientos por la selva

y un león corriendo a grandes saltos detrás de él,

Jane, que está viendo todo esto detrás de un árbol,

corre hacia su padre intentando avisarle del león.

"¡Papá, papá! ¡Un león!". Entonces, el padre le dice:

"No preocupes tu linda cabecita con tan abstrusos problemas".

Pues vamos a preocupar nuestra linda cabecita

con este abstruso problema.

Si he escogido este libro no es porque sea un libro canónico,

o porque sea un libro que haya dejado huella en mi vida

y, probablemente, tampoco en la de vosotras.

Aunque es verdad que es un libro que me interesó mucho en su día.

Es muy fácil de averiguar.

De todas maneras, para daros pistas voy a suprimir alguna cosita

y voy a añadir algunas otras cosas, siempre del texto.

El libro empieza diciendo...

Lo he escogido en función del libro que colocaré en el cohete

a su debido momento, no en función del canon.

Esto va por otro carril. Sí.

"He revisado mis notas y no me gustan.

He pasado tres días en la...".

no digo el nombre porque entonces lo cazáis.

"Y lo mismo habría podido pasarnos en casa

con la enciclopedia telúrica".

Un poco más adelante dice:

"Cuando Lawrence Robertson sentó las bases

de lo debía ser la más extraña y gigantesca industria

en la historia del hombre...". Sigue y luego añade:

"Todo lo que se había hecho en la segunda mitad del siglo XX

en materia de máquinas calculadoras,

había sido anulado por Robertson y sus cerebros positrónicos.

Las millas de cables y fotocélulas habían dado paso

al globo esponjoso de platino-iridio

del tamaño aproximado de un cerebro humano".

Da grima, ¿eh? No lo puedes decir. Pero no lo podemos decir.

Otra vez la listilla. (RÍE)

Es como la marisabidilla.

¿Lo traías? Una sincronía. Yo lo he visto por ahí también.

¡No podemos decir nada! No lo enseñes ahora.

Ya se habrá visto, esperemos que las cámaras no lo recojan.

Lo traía de recomendación.

Es sorprendente, una sincronía jungiana.

Muy bien, formamos todos parte del cerebro positrónico, veo.

"@Librosconuasabi". Participad todos del cerebro positrónico.

Origen de este programa,

la famosa lista que salido a relucir en programas anteriores

que cuando tú tenías 14 añitos o por ahí,

yo elaboré para que tú y tus compañeros de colegio

tuvierais un canon, unas pautas, unos patrones de lectura.

¿Eran 50 o eran 100? Eran 100 libros.

Pues nosotros vamos a ir buscando,

por supuesto, no todos en este programa,

sino también en otros programas.

Y si el programa sigue después del verano,

pues también después del verano, iremos elaborando la lista

de los libros que han marcado nuestras vidas.

¿100 es una cantidad razonable? ¿Cuando lleguemos a 100 nos paramos?

O no. O no.

No, es una cantidad razonable.

Yo os decía que era una especie de crisis

a pesar de que mi padre, en su día, me regalara esa lista

con 100 títulos que, además, recuerdo perfectamente

cuando la elaboraste, porque lo hizo a vuelapluma.

Le dije: "Padre, dame una lista", y "tucu-tucu-tucutú, ¡rum!", 100.

Otro listillo. Otro listillo.

Pero lo cierto es que cuando se plantea este programa

y pides 10 títulos, o seis, que era lo que nos dé tiempo,

yo he caído en una crisis: "Dios mío, ¿qué recomiendo?".

Porque tiene uno la tendencia, por lo menos a mí me sucede,

de recomendar no los 6 o 10 títulos más importantes

sino los títulos que han determinado mi amor por la literatura.

Y es diferente, en realidad. Nada más importante que eso.

Claro.

Ayanta, como dicen tus semicompatriotas, los italianos:

"Cè l'imbarazzo della scelta". Y lo vamos a demostrar debidamente.

¿Cómo lo hacemos? Esto es un juego y debe tener unas reglas,

y tenemos que respetarlas.

Yo creo que lo mejor es sin orden ni concierto.

Que no haya un orden cronológico

y que cada uno vaya intercalándose en la conversación como pueda.

Bien, seamos valientemente subjetivos.

Olvidémonos de los tópicos, obligaciones, ideas recibidas,

de la pedantería, en definitiva. No nos pongamos estupendos.

Seamos capaces de ignorar los clásicos que no hayamos leído.

No finjamos que los hemos leído.

Hablemos en nombre propio de lo que sí hemos leído.

Vosotras y yo. Esto no es un aula, es una tertulia de lectores.

"Se platica al fondo de la botica", decía Antonio Machado.

Dicho esto y contradiciéndome, como de costumbre,

voy a empezar por un clásico, pero que es al mismo tiempo

uno de los primeros libros que yo leí

y también esto suena horriblemente a listillo de turno,

pero fue así. A ver.

Me estoy refiriendo a "La Eneida" de Virgilio,

que estaba en una edición en piel preciosa

en la biblioteca de mi familia,

y que yo empecé a leer muy de niño, a los 8 o 9 años, y me fascinó.

Me la aprendí de memoria hasta el extremo

de que en estos momentos que estoy enfrascado

en la redacción del segundo volumen de mis memorias,

la cita inicial es "Arma virumque cano",

que es como empieza "La divina comedia".

Y no sé si he citado alguna vez que todavía recuerdo

esa traducción del gran latinista Monseñor Lorenzo Riber,

que yo leí en aquella edición, cómo empezaba.

Que yo creo que todo el comienzo se lo inventó él

porque luego cuando he acudido a otras ediciones, no está.

Entonces, empezaba diciendo, es precioso:

"Yo soy aquel que en los pasados tiempos

modulé cantos agrestes al son de un delgado caramillo.

Y luego, venida la época de la siembra,

hice los campos agradables al agricultor.

Ahora canto las armas y el barón troyano,

que fugitivo por el Imperio del Hado

llegó a la costas del litoral lavinio".

Bien, el primer libro que yo inscribo en nuestro canon

es "La Eneida" de Virgilio. Ayanta. Quiero seguir yo por una razón.

Y es porque yo he estudiado en el Liceo Italiano

y en el sistema de educación italiano

"La Eneida", al igual que "La divina comedia",

es una asignatura, que todas las semanas

hay varias horas, durante un año, de lectura de "La Eneida".

El mejor sistema para disuadir a los alumnos a que la lean.

O al contrario, depende del profesor.

Lo que os voy a contar ahora es que mi descubrimiento de "La Eneida"

fue por esta razón, porque si no, no la habría leído.

Porque es un libro que en mi generación

ya se dejó de leer.

Sino que tuve una experiencia muy emocionante con "La Eneida"

y es que el profesor de literatura nos hacía leer los cantos

en voz alta, en pie, en la clase.

A mí me tocó leer ese momento del canto

que es la muerte de Dido en los brazos de Eneas.

No, perdón. Para nada en los brazos de Eneas.

En la espada de Eneas. En su espada.

Es uno de los pasajes más emocionantes de la literatura.

Lo que me pasó es que yo no lo había leído...

La ópera de Henry Purcell es maravillosa

y que, además, es el leitmotiv

de la banda sonora de "El hundimiento", la película,

porque es la mejor expresión musical que se han inventado del abandono.

De lo que es el abandono. Sigue.

Yo no lo había leído nunca, y pertenece en mi memoria literaria

a esos momentos de tremenda sorpresa.

Porque según lo iba leyendo y entendiendo

me iba emocionando hasta que acabé con los ojos llenos de lágrimas

con la muerte de Dido.

Cosa que generó el cachondeo general en la clase, por supuesto,

y estuvieron tomándome el pelo durante todo el año por esto.

Ellos se pierden esa tristeza. Sí.

Lo entiendo como uno de los momentos de enamoramiento de la literatura.

Y el pasaje de cuando Eolo desata los vientos.

El dios de los vientos, de la meteorología,

y estalla esa formidable tempestad en el Mediterráneo.

Bueno...

Yo aprendí latín traduciendo la muerte de Dido.

De hecho, para mí "La Eneida" forma un todo integrado

con "La Ilíada" y "La Odisea".

De hecho, tengo que agradecer a uno de mis profesores de instituto

que hacía unos concursos, sin ninguna importancia,

de estos literarios, y un año lo gané yo.

El premio eran libros.

Claro, en un instituto público no tenían mucho dinero

para gastar en libros, pero él se peleó con el claustro

para que me regalaran "La Odisea"

traducida por Carles Riba al catalán.

Es una traducción poética maravillosa.

Yo, de algún modo, accedo a la literatura

por la vía de la gran épica.

Esto tiene que ver con dos libros que quería recomendar hoy.

Evidentemente, está "El Quijote".

"El Quijote" no necesita cánones, pero bueno,

estos son dos hermanos de "El Quijote".

Uno es "El cantar de mio Cid".

Aquí está la estupenda edición de la Real Academia.

Patrocinada por La Caixa, que hace posible este programa.

Este libro, a ver, mi idea de los héroes...

Yo leí esto incluso antes que "El Quijote".

De algún modo, mi primera idea de un héroe era este.

Y también uno que es el hermanito catalán.

Anna, perdona que te interrumpa. ¿Lo mejor de ese libro?

Todo.

Lo mejor se escribió un milenio y medio después.

No tanto, pero... El poema de Manuel Machado.

El poema de Manuel Machado. "Calla la niña y llora sin gemir,

un sollozo infantil cruza la escuadra de terribles guerreros.

Y una voz inflexible grita: '¡En marcha!'".

Pero para generar ese poema el libro debe chorrear nobleza.

Y este no chorrea tanta nobleza, chorrea más bien cachondeo.

Es el "Tirant lo Blanc", de Joanot Martorell.

Es como la respuesta catalana a "El Quijote".

Ya estamos barriendo para la "dolça parla".

Pero creo que debería estudiarse en la literatura española universal.

Lo ha estudiado Vargas-Llosa. Sí.

Es un libro divertidísimo, como la versión cómica...

Tirant lo Blanc es un héroe parecido al Quijote, al Cid.

Va de tumbo en tumbo.

Pero mezcla la épica con la parte más cómica.

Pero en fin, estos dos libros, de algún modo,

delimitaron mi idea del héroe en mi infancia.

Como este es un programa, a mucha honra,

rabiosamente elitista, podríamos hablar en latín.

¿Hablar qué? En latín.

¿En latín? Empieza tú. Pero si no sabemos.

(HABLAN EN LATÍN)

(RÍE) No se podría, además.

Muchas frases no se podrían... (HABLA LATÍN)

Nos os pongáis estupendos, que decías.

Antes de que tú te pongas estupenda,

y ya que se ha hablado de "La Eneida" y de la épica,

yo quería escandalizar un poco a nuestros espectadores

diciendo que yo creo que Homero, "La Odisea" y "La Ilíada",

que son obras formidables,

leídas en su versión original son muy difíciles.

Muy complicadas. Aburridas, complicadas.

E incluso decepcionantes.

Es verdad que de repente tienen unas páginas extraordinarias,

unas metáforas que relumbran como el mismo sol,

pero en cambio es mejor leer "La Odisea"...

Yo la leí cuando era niño en versiones para los niños.

Son mucho más asequibles y recogen la esencia del personaje.

O, si no, en las infinitas derivaciones

que un libro como "La Odisea", prácticamente el padre y la madre

de toda la literatura posterior, ha dejado a lo largo de la historia.

Editorial Gadir, ¿verdad? Ha hecho decenas de libros.

No sé si estás de acuerdo,

pero "La divina comedia" es una maravilla.

Yo leí "La Odisea" traducida por Carles Riba, de poeta a poeta.

Entonces, claro...

También tenéis que entender, no sé si os lo imagináis,

lo que significa para una lengua como la catalana

que de repente alguien meta "La Odisea" dentro de la lengua.

Riba se tuvo que inventar palabras a puñados

para hacer frente al griego clásico.

Y eso es un subidón lingüístico y literario que, realmente...

No es para leer a los 5, 10 o 15 años,

pero en algún momento hay que pararse y leerlo.

Hay libros que muchas veces dices: "Este libro no es para esa edad".

Pero en función de quién te lo dé, cómo te lo dé...

Y cómo llegue a tus manos. Es como un tesoro.

Claro, en este caso, por aquí ya iremos desgranando.

"La Odisea", como "Gilgamesh", es una "road movie".

Como lo es "El Quijote" o incluso "La divina comedia".

O como lo es Stern, Kerouac o Joyce.

El tema de la filosofía para mí ha sido capital

porque tuve la suerte de tener un profesor de filosofía

que me odiaba, entonces había ahí...

Eso es genial, es un acicate estupendo.

Yo decía que me tenía manía, y con los años he comprobado

que me quería mucho. Es así.

Ya sabes que entre el amor y el odio...

Hay un pasito muy delgado. Bueno, antes de filosofía...

Podría ser, pero Baroja tengo que recomendarlo.

Es "El árbol de la ciencia".

Por supuesto, es un libro que me marcó muchísimo.

La vida de Andrés Hurtado.

Yo creo, además, que Baroja, siendo autobiográfico,

porque él mismo reconoce que este libro es autobiográfico,

pues yo creo que retrata fantásticamente bien

lo que fue su tiempo, su siglo,

y de esas novelas que verdaderamente son novelas.

Porque si vuelves a ellas y las vuelves a releer, es historia.

El propio Ortega que "El árbol de la ciencia",

leído con los años, sería una obra capital. Y lo fue.

A mí, cuando leí este libro, que suele ser obra de instituto,

me conmovió muchísimo.

Me emocionó muchísimo ese hastío de vivir.

Luego, hay lecturas peligrosas.

Porque uno se va contagiando del espíritu de Andrés Hurtado

y cómo de la vida, del embarazo, puede nacer la propia muerte.

Y este tipo de historias.

Es una obra que creo que es fundamental.

Y "El árbol de la ciencia", en contraposición al de la vida,

que al final es del que Dios le dijo a Adán y Eva:

"De este no cojáis, de la ciencia. Del de la vida lo que queráis".

Ahí nos dio el libre albedrío, de sufrir, de querer, de ser,

y creo que Baroja es uno de los grandes.

Baroja escribió 111 novelas, si no yerro la cifra.

Pero esta estuvo más satisfecho. Algunas eran muy malas.

Pero "El árbol de la ciencia" es, para él, la obra clave.

Y refleja muy bien la época que estaba por venir

y en la que nos encontramos ahora mismo.

Como él decía, "la democracia: una broma etimológica".

Cuántas injusticias en pro de la mayoría.

Vuelve a tocarme a mí.

Y una vez más me voy, no a la infancia,

sino a la adolescencia.

Otro libro con el que he dado la matraca a los espectadores

y a los amigos, a mis hijos y a todo el mundo

hasta la exasperación: "Sinué el egipcio" de Mika Waltari.

También he citado muchas veces cómo Terenci Moix decía

que era la mejor novela del siglo XX y yo estoy de acuerdo con él.

Yo, en un determinado momento, con 14 años, apareció el libro,

en el año 50 más o menos, cayó en mis manos esta novela

que me sedujo de una manera asombrosa.

En primer lugar, aprendí historia antigua.

Porque aunque el libro nos cuenta la historia de este egipcio, Sinué,

pero es un libro que desfila por lo que es no tanto la historia

porque no puede abarcar la historia del mundo antiguo,

pero sí la geografía del mundo antiguo.

Te enseña a saber qué pasaba en el mundo egipcio,

en el mundo de los hititas, en el mundo cretense,

y al mismo tiempo está entreverado de estas historias de amor

terribles o maravillosas.

La historia con Nefernefernefer, la tres veces guapa,

la prostituta del Nilo,

que conduce a Sinué a extremos de abyección

verdaderamente abominables o luego cuando se redime

enamorándose de esa princesa cretense, Minea,

que va a ser devorada por el minotauro, etcétera.

Antes hablábamos de cómo muchos de los libros

que aquí decimos que han dejado huella en nuestras vidas,

dejaron huella en nuestras vidas hace muchos años.

Y a lo mejor si lo releyéramos ahora no nos parecerían tan buenos.

No es el caso de Sinué.

Porque yo he seguido leyendo "Sinué el egipcio"

varias veces en la vida, la última hace cinco o seis años,

y siguió fascinándome de la misma manera que entonces.

Pues ahora se me está descolocando lo que había pensado prepararme.

Lo que me había preparado para este programa.

Porque al hilo de lo que vais diciendo

se me ocurren otros libros que no son los que tengo apuntados.

Pero al hilo de...

Es una de las funciones del programa.

¿Sabes, Ayanta? En Galicia, que era un mundo muy rural,

había un delito terrible que estaba perseguidísimo

en la Edad Media o en épocas más remotas,

que era lo que en gallego se llama "mover os marcos".

Los marcos son las lindes de las pequeñas parcelas...

De las tierras. ...que tenían unos y otros.

Cambiar los marcos es lo que pretendemos hacer

con un programa como este, dedicado a ese canon,

estrictamente subjetivo.

Y en ese canon es muy interesante también,

como en la vida de cada cual, un libro te va llevando a otro.

No necesariamente del mismo autor o de la misma época

sino que de pronto, por simpatía o temática

vas cumpliendo un recorrido que es también muy interesante.

Pero al hilo de "Sinué el egipcio",

que es un libro que a mí también me gusta mucho,

yo recuerdo hace un montón de años, en nuestra casa de Alicante

hay una piscina, y allí se cayó al agua

un libro que era "La historia interminable".

De Michael Ende. Se cayó a la piscina.

Recuerdo cómo tú y yo nos lo íbamos "arrebarquitando" de las manos.

¿Qué has dicho? Quitando de las manos.

Pero has dicho un verbo rarísimo. Has mezclado quitar y arrebatar.

Tú y yo íbamos arrebatándonos este libro, hinchado de agua.

Cuando los libros se quedan así como gordos.

Como un cadáver, como un ahogado.

Íbamos leyéndola absolutamente arrobados,

yo era una niña, tú eras un adulto,

por esta historia, efectivamente, interminable,

en la que su protagonista, Bastián Baltasar Bux, tres "B",

como Nefernefernefer,

pues va cumpliendo este recorrido que es un camino de conocimiento.

Es un camino de conocimiento

en el que debe salirse de la realidad,

entrar en el mundo de la fantasía,

para volver a esa realidad de otra manera, renovado.

Le pasa a "Sinué el egipcio".

También es un libro de conocimiento.

Y en ese sentido, para mí, "La historia interminable"

fue como el comienzo, el pistoletazo de salida,

siempre acompañada por el padre,

hacia otro gran libro de conocimiento

que s "Narciso y Goldmundo", de Hermann Hesse.

Vaya hombre, lo tenía yo también aquí en mi lista.

Los libros no son de nadie. Del premio Nobel Hermann Hesse.

Se publicó en 1930, o por ahí. Por ahí.

Ahí también se habla de ese dualismo entre lo religioso y lo...

Pero eres una abusona. Porque has hablado de dos libros.

Pero este libro, "Narciso y Goldmundo", estaba...

Una consideración a pie de página sobre "La historia interminable".

Ningún adulto ha leído jamás ese libro

porque el adulto que lo lee vuelve a ser niño.

Es fantástico.

Además, es un libro que luego ha sido destrozado

por todo el "merchandising", la película espantosa

de la que Michael Ende dijo que no tenía nada que ver.

La música era bonita.

¿Sabes que yo lo conocí? Le hice una entrevista.

Para "Encuentros con las letras".

En Italia, en Castel Gandolfo o por ahí vivía.

Quizá en Frascati, cerca de Roma, vivía este hombre.

Escribió "Momo", que es otro muy buen libro.

Oye, hablando...

Pero la influencia que ha tenido que tuvo Ende en "Harry Potter",

en lo que han sido grandes sagas de la literatura.

Hablando de segundos y terceros libros del mismo autor,

a pesar de lo que me gusta "Sinué el egipcio",

nunca leí las otras novelas de Mika Waltari:

"Marco el romano", el no sé qué etrusco...

¿Las habéis leído alguna de vosotras?

No, es que no es mi... Una asignatura pendiente.

Mañana mismo empiezo a leer esas novelas.

Y de "Narciso y Goldmundo" tendrás algo que decir.

Ya que lo que querías recomendar.

Como tú misma has dicho, pertenece a la novela de aprendizaje.

Como otras novelas de Hermann Hesse.

También lo es "El lobo estepario", "Siddhartha",

"El juego de abalorios".

Pero lo típico es ir a "El lobo estepario", está bien...

"Narciso y Goldmundo" escenifica perfectamente

cómo en la vida hay caminos aparentemente opuestos,

el caso de Narciso y el de Goldmundo,

el caso de la contemplación, de la mística, la retirada del mundo

o, en cambio, el camino de mezclarse estrechamente con la vida,

que, sin embargo, conducen al mismo sitio

como ellos descubren cuando uno de ellos está agonizando

y el otro lo está velando en su agonía. Es extraordinario.

Además, es la contraposición entre las ciencias y las artes,

entre lo humano y lo religioso, es el príncipe y el mendigo también.

La contraposición y la conciliación de los opuestos.

Sí.

Yo vuelvo a lo mío, que es la épica. (RÍE)

Yo empecé a leer con la épica, con las historias de héroes y tal.

Entonces, para mí, el problema de la épica

era que siempre era de hombres, contada por hombres, para hombres.

Yo cuando quería jugar al Cid, nunca sabía en qué papel ponerme.

Porque yo de novia del Capitán Trueno no me veía.

Entonces, por fin llegó la épica escrita por una mujer.

Este libro lo recomiendo de una manera muy desafiante

porque mucha gente se queda muy pasmada cuando lo recomiendas,

pero yo no sería yo sin este libro.

Toda la gente que me quiere lo ha leído.

No hay manera más rápida de conocerme.

Tengo la versión italiana. Evidentemente, está en español.

Se llama "Un hombre", de Oriana Fallaci.

Yo con este libro he vivido un proceso de lectura desgarrador.

Yo este libro lo leo con 13 años

y me parece una historia de amor maravillosa. Es una historia real.

Oriana Fallaci se enamora de un héroe de la resistencia griega

a la Dictadura de los Coroneles, él sale de la cárcel, se enamoran,

y viven juntos hasta que él muere en extrañas circunstancias,

por decirlo de una amable manera.

Entonces, ella construye un relato que yo creo que la eleva mucho

encima de sus posibilidades literarias habituales,

porque debo reconocer que Oriana Fallaci,

que como periodista me apasiona, como novelista nunca me impresionó,

excepto en este libro, que es maravilloso,

pero es un libro que cuando lo he releído de mayor

me he dado cuenta de las sombras de un personaje así

y del tremendo esfuerzo que hace

una mujer enamorada de un hombre inadaptado

para elevarlo a la categoría de héroe,

cuando en realidad, más que un héroe, era un bicho raro.

A veces, la barrera no es tan indistinguible.

Entonces, en relecturas más adultas ves las partes más oscuras del libro

pero mi concepto del amor, del héroe, de la entrega,

no sería el que es sin leer "Un hombre" de Oriana Fallaci

y lo recomiendo a toda la gente que tenga un poquito de corazón.

Yo tengo que decir que mi vida se paralizó con ese libro.

La mía sigue paralizada.

Pero me quedé dos días que lo único que podía hacer...

A mí todavía me llegan...

El hombre en cuestión se llamaba Alekos Panagoulis.

A mí todavía me llegan fotos de Alekos y Oriana.

La gente me lo manda porque sabe...

Parece que hay una sutil secta de seguidores de esta historia.

Y, sobre todo, es épica vista por una mujer.

Ella intenta hacer una "Ilíada".

Convertir a su novio en Héctor, Ulises, Aquiles, todo a la vez.

Elia. Por cierto, ¿sabes que tienes un nombre

de esos que Lope de Vega endosaba a sus amantes en sus poemas?

¿Qué te parece? Casi nada. (RÍEN)

Alguna vida anterior por ahí, Elia. Seguramente, con Lope de Vega.

En el Siglo de Oro. Con Lope de Vega, a caballo.

(RÍEN) Una maravilla. Bueno...

Menuda alhaja. Menuda alhaja, Lope.

A caballo más bien él.

Mal me quieres si quieres un Lope para mí.

No, hombre, por favor. No, está bien.

¡Fénix de los ingenios! Pero con las mujeres era otra cosa.

Era otra cosa.

Las enamoraba a muchas, no digo que a todas, pero a muchas.

Algo tendría.

A ver, voy a hablar...

Un lío con Schopenhauer hubiera sido un planazo.

Durito también. Muy duro.

Bueno, me voy a marcar un dos en uno rápidamente

porque quiero traer a Schopenhauer que creo que es...

El optimismo que tenemos hoy en día me parece un poco absurdo,

intentar ser realista es lo mejor,

pero el optimismo de autoalabanza injustificada

es contra lo que canta Schopenhauer.

En este caso, son "Aforismos sobre el arte de vivir".

Pues esa paradoja del erizo, ¿os acordáis?

En la que los erizos tienen frío y se amontonan todos,

pero se pinchan y se hacen daño.

Y tienen que separarse, pero tiene frío...

Este es el ser humano.

Al final, Schopenhauer dice que hay que evitar...

En esta época especialmente. Efectivamente.

De promiscuidad demográfica.

El deseo, que nos lleva muchas veces a la frustración,

y quitarnos el velo de malla, como decía él también,

y darnos un poco a la vida austera pero, sobre todo, sin engañarnos.

Filosofía para náufragos. coincides con Borges.

Era uno de sus autores favoritos. Era un enamorado de Schopenhauer.

Y el propio Nietzsche se basa en la filosofía de Schopenhauer.

Pero esa voluntad y la representación del mundo

Nietzsche la convierte en algo diferente,

en la voluntad de poder. Es el principal representante

de la quinta columna de la filosofía oriental

en la filosofía occidental.

Sí, Schopenhauer era un amante de lo hindú, de lo budista.

Por eso he dicho lo del velo de malla,

él hablaba de dejar la conciencia...

"Así habló Zaratustra", muy mal entendido este filósofo,

porque se le ha relacionado con el superhombre, el nazismo...

Todas estas cuestiones, y yo creo que para nada.

Al final, dentro del superhombre subyace un vitalismo biológico

pero bien entendido.

Decía que el niño era un león porque no tenía prejuicios.

La infancia no adolece de eso, sino de sinceridad

y de vivir la vida a sorbos.

Cuando nos hacemos mayores nos hacemos un poquito ovejas.

Vamos detrás de quien nos cobija mejor.

Y luego ya, finalmente, terminamos siendo camellos

cargando con toda esa carga vital. La filosofía es un tigre suelto.

Estoy de acuerdo contigo.

Se ha entendido y utilizado muy mal, pero eso es factible.

La filosofía la sueltas ahí...

Sobre todo cuando hay estos injertos culturales,

cuando traes valores de otras culturas a la nuestra,

luego aparece el político de turno o el populista de turno,

le da la vuelta y por eso es bueno fomentar la relectura, digamos...

Despojada. Despojada.

Y hacer un Ministerio de la Filosofía.

Estaría muy bien. Me toca a mí, ¿no?

Yo tenía aquí una lista, y no vamos a tener tiempo,

pero yo tenía "La divina comedia", "El idiota",

"Los hermanos Karamazov", "Fiesta",

"Cantos de vida y esperanza" de Rubén,

"Narciso y Goldmundo", ya hemos hablado.

"La montaña mágica" de Thomas Mann.

Pero como el tiempo se escurre, voy a limitarme a mencionar

solo uno de los títulos que tenía en este catálogo:

"Climas", de André Maurois.

Gran novela donde se estudia a fondo la condición femenina

en sus relaciones con el varón, con el hombre,

con la condición viril. En esos retratos...

He estado a punto de traerla,

y no lo he hecho confiando en que la traerías tú.

"Namasté".

Verás que he estado a la altura de esa confianza.

Sí. Yo no sé si tú lo has leído...

André Maurois, autor que estuvo muy de moda

cuando yo tenía 20 años, ahora está pasado de moda.

Ha vuelto a reeditarse, y es de una delicadeza y sutileza

el retrato que hace de esas mujeres sucesivas

que van pasando por la vida del protagonista.

Y el retrato que hace de él. Sobre todo dos de ellas.

Odile y Solange.

En fin, un libro...

Si se trata de contraponer lo femenino y lo masculino,

o de conjugarlo,

ya me has vuelto a desbaratar lo que pensaba hablar...

He vuelto a mover tus marcos. Has vuelto a mover mis marcos.

Como siempre. Al hilo de lo que estás contando,

se me ocurre otro gran libro, en esta ocasión de Mark Twain,

que es "El diario de Adán y Eva", que es un libro satírico

con mucha ironía, pero en su poso más hondo

hay el dramatismo que merece esta historia de amor y odio

que controla nuestras vidas, entre el hombre y la mujer.

Lo que tú decías. Y entre ambos y Dios.

Ambos y Dios, vemos a un Adán absolutamente atónito

frente a las excentricidades de una Eva

que se dedica a mirar las estrellas,

por supuesto, a comerse las manzanitas rojas de los árboles,

a mucha honra, y a darle nombre a todas las cosas del Edén,

y a la mirada atónica, y un poco despreciativa, de Eva

hacia este Adán bellísimo,

del que se siente indefectiblemente atraída, pero...

No tiene muchas más opciones. No las tiene.

Todo hay que decirlo. Pero es un poco zafio, va al grano.

Le resuelve cosas prácticas de la vida

en las que hace falta cierta fuerza bruta.

Pero que no entiende la poesía de la existencia.

Varias cosas: mencionas a Mark Twain

y me doy cuenta de que debía haber incorporado a mi lista

"Huckleberry Finn". Tiempo habrá para hacerlo.

En segundo lugar, ese asombro que produce Eva en Adán,

yo creo que es el asombro infinito

que nos producís las mujeres a los hombres.

Y los hombres... Y viceversa. No sé si al revés es verdad.

De hecho, tú has dicho que hay un toque despreciativo

en la mirada de Eva. Sí.

En cambio, ese toque despreciativo de hombres a mujeres no lo hay.

Es más bien admirativo. Y temeroso.

Claro, ¡dais un miedo cerval!

A ver, la jerarquía es la que hace historia.

Cuanto más las conozco, menos las entiendo.

Pero en este libro de Mark Twain, la inteligente es Eva.

Hombre, claro. Pero vamos, sin...

Las mujeres son más inteligentes que los hombres.

Aunque haya alguna excepción. La historia ve la manzana como mala,

y no es nada malo.

Pero esto también me sirves en bandeja,

y sé que me lo habrás oído citar mil veces,

esa frase de "Wilson el botarate", otro libro de Mark Twain,

muy graciosa que dice: "El error de Dios en el Paraíso

fue prohibirle a Eva que se comiera la manzana".

Si le hubiera prohibido que se comiera la serpiente,

se la habría comido, y la historia habría sido distinta.

Eso es sobreestimar a Dios y subestimar a Eva.

¿Quién se va a comer una serpiente?

Bueno, a ver... Hay muchos que comen serpientes.

Sí, bueno, pero no como plato único. Cocodrilo Dundee. (RÍE)

Y como veo que el tiempo apremia, tengo que decir muy rápidamente

si a mí me ha marcado más la filosofía o la poesía.

Como cuento los refuerzos de Elia, que es la hermanita filosófica,

me voy a decidir por la poesía. Bueno, a ver...

Poco hay que decir de este tema.

Aquí tenemos a William Shakespeare: los sonetos.

Saco esto como podría sacar todo lo demás.

Es un poeta total que abarca todo lo humano.

Es un libro principal. Es principal.

Pero yo quiero recomendar los sonetos...

Tenéis un sistema de espionaje metido en mi vida.

Todos los libros... Ese también lo iba a recomendar yo.

Toda la obra teatral de Shakespeare, Es fantástica.

es la poesía total. A ver, la poesía es pasar la voz.

Hay dos poetas totales, en mi opinión,

que son Shakespeare y Federico García Lorca,

que es el Shakespeare español.

Luego, hay poetas más sutiles, más del espíritu,

por ejemplo Rilke y Claudio Rodríguez.

Yo creo que si leéis a Shakespeare, a Lorca, a Rilke y Claudio Rodríguez

ahí os las den todas. Ya lo tienes hecho.

"Siempre la luz viene del cielo, es un don...

"La claridad viene del cielo, es un don,

no se halla entre las cosas sino muy por encima

y las ocupa haciendo de ello labor y vida propias".

Elia, con rapidez.

Y te lees la novela de Wiesenthal sobre Rilke y lo aborreces.

(RÍE) No, hombre, no.

¡A Rilke! No la novela es genial.

El libro de Mauricio es estupendo. Otra cita.

Venga...

"Una cosa es cantar a la amada

y otra, ay, aquel escondido dios fluvial".

Ya sé. ¿De dónde es?

"Elegías de Duino", es la cita al comienzo de mi primera novela.

Yo tenía 22 añitos. Chúpate esa. ¡Anda! Bueno, voy.

¿Un poeta o una...? Bueno, voy. Es que tengo que decirlo.

Por cierto, traducida por Gonzalo Torrente Ballester,

que no sabía alemán. Venga, sigue. Ni era poeta, y se nota.

No, poeta no era. Por los latinajos que suelta.

Virginia Woolf es, para mí, una de las escritoras de cabecera.

Como decía Anna, leer esa obra era leerte a ti.

No es que leer a Virginia sea leerme a mí,

pero creo que nadie como ella ha sabido navegar

en los flujos de conciencia como lo ha hecho.

A mí este libro, "Las horas", me llegó a una edad muy temprana.

Cuando empecé a leerlo, la verdad, no entendía absolutamente nada.

Pero me encantaba lo que leía.

Porque hay un punto de poesía en Virginia Woolf.

En este caso, no quiero recomendar "Las horas"

sino "La señora Dalloway". Me parece una fantástica novela.

Es la vida de una mujer en un solo día,

y qué diferentes maneras de tratar...

Dime, que te veo así. No, estaba pensando...

Os sugiero a las tres, y también a mí,

que también caigo en ese pecado,

que en los sucesivo procuremos eliminar de nuestros juicios

los adjetivos "extraordinario", "maravilloso", "fascinante",

porque no aportan nada. Perdona la interrupción.

Pues me...

¿Puedo decir que Virginia Woolf no me gusta?

Sí, claro, muchos la detestan.

A mí me interesa ella, pero no sus libros.

A mí me pasa lo mismo. Ella tenía una vida muy complicada.

Por la bipolaridad y demás.

Pero en "La señora Dalloway" lo que hace es una crítica

a su momento, pero a la medicina también.

Vuelvo a interrumpirte, Elia.

En el programa anterior estuvimos hablando muy a fondo

de Virginia Woolf. Ya está bien. Yo tenía que recomendarla.

Bueno, pues era mi recomendación.

Virginia y los soliloquios, que no monólogos. No es lo mismo.

A Elia le gusta Virginia. Si nos sobran algunos minutejos,

volveremos a recomendar libros del canon,

pero antes vámonos al cohete.

Yo os he pedido que traigáis para colocar en el cohete

algún libro supuestamente canónico de esos que han sido reverenciados

por todos los críticos, lectores...

Y que a vosotros no os gusta y no los metéis en vuestro canon.

Pero yo voy a colocar en el cohete este libro.

Que, evidentemente, no tiene nada que ver

con el canon de nadie. Enseguida explicaré por qué.

Es un libro que se titula "El próximo paso".

Es un libro muy grueso lleno de fotografías.

"La vida exponencial". Es un libro publicado por el BBVA.

No estoy criticando el libro,

que está muy bien editado y es muy interesante,

pero es estremecedor lo que viene en él.

En fin, riámonos del "1984" de Orwell

o del "Mundo feliz" de Huxley,

o de cualquiera de estas visiones apocalípticas del futuro.

Es el noveno título de una colección anual

que el BBVA dedica al análisis y la divulgación

de cuestiones fundamentales de nuestro tiempo.

Se llama "El próximo paso, la vida exponencial"

y presenta, citando del prologuillo:

"Una visión forzosamente parcial y esquemática

del potencial de las llamadas 'tecnologías exponenciales'

y sus implicaciones económicas, sociales, medioambientales, éticas,

e incluso ontológicas.

La idea fundamental que recorre el libro

es que la humanidad se encuentra en los inicios

de una revolución tecnológica de desarrollo acelerado

en comparación con otras anteriores y de un alcance tal

que va a generar transformaciones que solo comenzamos a imaginar".

Más adelante: "Los avances recientes y las perspectivas de desarrollo

en las biociencias, la genética, la robótica,

la inteligencia artificial, y en la construcción

de esa red global de sensores interconectados

que se ha dado en llamar 'Internet de las cosas'

son los temas que abren en el libro una perspectiva

que no se limita al ámbito científico-técnico

sino que se extiende a otras vías

de generación y transmisión de conocimiento

como el arte o los propios medios de comunicación".

Si pasamos revista a los capítulos de este libro,

no sé si los pelos de los espectadores que nos ven

se ponen de punta, pero los míos sí. Por ejemplo:

"La inteligencia artificial y las artes:

hacia la creatividad computacional". La teoría de la transhumanidad.

"El papel del artista en la realidad aumentada.

El futuro de la comunicación humana: máquina del test de Turing".

No sé qué es el test de Turing.

"Progreso neurotecnológico, necesidad de una neuroética".

Y ya para remate: "Cuando los robots gobiernen la Tierra, legado humano".

Este libro tiene bastante que ver, por eso lo elegí...

Enseguida explicaremos cuál es el comienzo del libro

que hoy he escogido para nuestro concurso.

Lo llevo con dificultad porque es pesado este libro.

He de decir que si los vaticinios de este libro se cumplen,

se acabó la historia, no habrá canon alguno.

No habrá el canon clásico, ni el de Ayanta, ni el de Anna,

ni el de Elia, ni el mío.

Se acabaron los libros, la lectura, todo.

No pasaremos nosotros el test de Turing.

También "El uasabi" acabará.

Ahora vuestros libros para el cohete.

Los libros del cohete...

Yo, como tenía previsto hablar de grandes autores rusos,

porque me he dado cuenta de que muchos son mis favoritos,

no he hablado de ninguno y acabo tirando al cohete uno de ellos.

Lo cual no deja de ser curioso.

Yo tiro al cohete "El maestro y Margarita", de Bulgakov.

Es un libro que ha tenido un grandísimo éxito

tanto de público como de crítica.

Yo lo leí con mucha curiosidad, me quedé verdaderamente frustrada

porque no me gustó nada.

Es una novela satírica que se publicó

muchos años después de la muerte del escritor, de Bulgakov.

La publicó su mujer.

Además, es una novela con una historia bien curiosa

porque Bulgakov la tiró y la volvió a reescribir de memoria.

Lo que leemos es lo que él volvió a escribir de memoria

es un arrebato, que sería otro tema interesante

para tratar aquí en "Libros con uasabi".

Los suicidios artísticos de los escritores. De las obras.

Ayanta, tengo que decir que me sumo a esa defenestración.

A mí también me parece un libro ilegible.

Es ilegible. Tiene un falso prestigio.

Tiene esa cosa surrealista, que no se entiende nada

que a mí me pone muy nerviosa. Yo me lo leí de principio a fin

y fue como no leer nada, no dejó ninguna huella en mí.

Es un caso de esos...

Pues no se entiende, porque ha tenido mucho éxito.

¿Tú qué vas a poner en el cohete? A ver, yo...

Lo que voy a poner no es lo que llevo en la mano.

Me explico, aquí hay que aprovechar, el que no corre vuela.

Yo quiero poner en el cohete

todas las obras completas de Camilo José Cela.

Con la excepción de "La familia de Pascual Duarte"

que es el único que me gusta. No despega el cohete.

Creo que es un autor absolutamente sobrevalorado.

Un ejemplo de persona que consigue el éxito por la vía literaria.

Quiero reivindicar, en cambio, una alternativa a Camilo José Cela,

que a lo mejor por culpa de Cela queda más opacado:

Gonzalo Torrente Ballester.

He traído aquí la trilogía de "Los gozos y las sombras".

Por cierto, dio pie a una magnífica serie de TVE.

Yo conocí la historia a través de la serie.

La serie me llevó al libro, que es maravilloso.

Hombre, no se trata de...

Pero mejor dado estaría el Nobel a este galleguiño que al otro.

Eso sin duda. En fin, Cela al cohete.

Y Gonzalo Torrente al corazón.

También es verdad que Gonzalo, al que yo adoraba,

tiene esa trilogía extraordinaria.

Ya he vuelto a decir "extraordinaria".

Tiene esa trilogía, tiene "La saga/fuga de J.B.".

Que es peor que eso, aunque tuvo mucho éxito.

Porque es más experimental. Un libro sobre Don Juan buenísimo.

Y luego, infinidad de destellos por aquí y por allá,

pero en el último tramo de su vida se dedicó a alimentar a su familia,

a escribir novelas y novelas que no eran tan buenas.

Una familia extraordinariamente complicada.

11 hijos tuvo de dos tacadas. Le pasa hasta a García-Márquez.

Quitas "100 años", "Crónica de una muerte anunciada",

y todo empieza a ir... Pero "100 años" es tan grande...

Pues yo creo que esto no desmerece de "100 años de soledad".

Muy rápido, me lo envían al cohete, es rapidísimo.

"El contrato social" de Rousseau, y Roberto Bolaño.

Encantada, es un placer.

Rousseau por lo de la manzana de Eva.

Me parece lamentable la situación de la mujer

dentro del propio "Contrato social",

y en el "Emilio" ya es alucinante porque es una simple comparsa.

Y que el filósofo salvaje... Rousseau es un malhechor.

Es uno de los principales culpables del drama que vive la humanidad.

Totalmente, y yo creo que el fruto de los totalitarismos,

precisamente hablando de Nietzsche, pero vino de Rousseau.

Probablemente tengas toda la razón.

Frente a Voltaire, en cambio, que es todo lo contrario.

Y Roberto Bolaño, porque me parece que está muy sobrevalorado.

Y es de esos autores que queda bien decir:

"Me encanta Roberto Bolaño". Yo quiero colaborar.

Porque murió joven y contribuyó a ese malditismo

que ganó un prestigio que yo tampoco entiendo.

Yo me presto a colaborar en esta defenestración

porque también creo que Bolaño está sobrevalorado.

No creo que no tenga ningún valor. No, ninguno no.

Por desgracia, es de esos autores que ha sido demasiado imitado

pero bueno, sí, al cohete con él. Venga, pues ya está.

Muy bien, estáis siendo saludablemente iconoclastas.

Vamos a terminar con el concurso y luego seguimos

Bueno, Anna, tú lo habías adivinado.

Pues di quién escribió ese comienzo que yo leí al inicio del programa.

Déjame solo decir una cosa. Hablaba antes de la ética.

Isaac Asimov, "Yo, robot" es una refundación.

No es solo ciencia ficción, es ciencia ficción total.

Una explicación, una respuesta al mundo.

Es una nueva épica robótica.

De hecho, los personajes se enfrentan constantemente

a dilemas éticos, y los robots también.

Y probablemente el mundo que tú pintabas

nos puede llevar por ese camino. Es fascinante, de verdad.

Ahí vienen las tres leyes de la robótica.

Ley uno: nunca permitir por acción o por inacción

que un ser humano sufra peligro.

Dos: la autoconservación, y tres: la obediencia.

La primera prevalece sobre la segunda

y la segunda sobre la primera. Eso es.

Y a partir de ahí pasan unos líos, pero está muy bien.

Luego, Asimov escribió "Fundación" y toda una serie de "Fundaciones"

que seguían la misma línea. Estamos en eso ya.

Estamos en eso. Sí, es como Julio Verne.

Asimov ha anticipado un mundo que ya está aquí.

El transhumanismo, el humano que se superará.

Si hablamos de ciencia ficción, es inevitable mencionar

al gran Ray Bradbury: "Crónicas marcianas", "Fahrenheit".

Casi traigo "Crónicas marcianas", pero para tirarlas al cohete.

¿De verdad? ¿Ibas a ponerlas ahí? He estado a punto de traerlas

porque me parece un libro. Marcianas, cohete... tiene lógica.

Sí, cierta lógica tiene. Sí, por marcianas, pero...

Las he vuelto a leer hace poquito.

Otro libro que me encantó a mí...

Sigo en lo mío, no digo nada de lo que tenía pensado.

Es "La isla del doctor Moreau". Eso es de Welles.

¿Tú te acuerdas? ¿Cómo no me voy a acordar?

Ese libro era increíble. Y película.

Era Marlon Brando. No, el doctor era Burt Lancaster.

Sí.

Bueno, es igual, vamos al libro.

Realmente bueno, no voy a decir "fantástico".

Oye, las "Crónicas marcianas" de Bradbury tiene un antecedente

que son la serie marciana extraor... Ya lo he dicho otra vez.

Te está castigando el de la manzana de arriba.

De Edgar Rice Burroughs, el autor de "Tarzán",

toda la serie de "John Carter", que también ha dado pie a películas.

Es de esas obras que he releído y no me ha traído nada.

En su día sí las tenía yo como...

¿Y "El barón rampante" sería ciencia ficción?

Obra maestra. Pero ¿sería ciencia ficción?

Porque es de esos libros... Ciencia ficción retrospectiva.

Transcurre en los años de la Revolución Francesa.

Lo tenía que decir, me encantó este libro.

Toda la serie: "El caballero inexistente",

"El vizconde demediado", pero sobre todo ese.

Es el mejor.

El título general era "Nuestros antepasados".

Hablando del vizconde y el caballero.

La historia es otra, pero yo quería un barón rampante.

Y ser Viola y estas cosas.

Ir con el caballito blanco y mandando a todos.

¿A que es fantástica? Maravillosa.

¿Nos da tiempo a algo más?

Ya llega el momento del poema, me toca a mí.

¡Jo! Tenemos que hacer otro programa de canon.

Yo he elegido un poema canónico, un poema perfecto.

Hay quienes dicen que es el poema más perfecto

que se ha escrito en lengua castellana.

Es un soneto escrito en endecasílabos

que es como hay que escribir los sonetos,

y en endecasílabos como Dios manda.

Porque hay endecasílabo propio, impropio,

dependiendo de dónde se colocan los acentos.

El verdadero endecasílabo, el propio, que viene de Italia,

tiene que llevar siempre el acento en la sexta sílaba.

Como lo lleve en la séptima, la liamos, se destroza el ritmo.

Este soneto que voy a leer,

los 14 versos tienen perfectamente señalado

esa cesura en la sexta sílaba del soneto

y, efectivamente, tiene un ritmo extraordinario.

No se sabía, y sigue sin saberse a ciencia cierta

quién ha sido el autor de este soneto.

Quizás San Juan de Ávila, quizás San Juan de la Cruz,

quizás Santa Teresa, incluso se ha atribuido a Lope.

Es, en cualquier caso, un soneto del siglo XVI.

Y si los espectadores se fijan en la acentuación,

verán cómo se mantiene a rajatabla esta ley del endecasílabo.

Por cierto, aprovecho también para decir

que el endecasílabo más perfecto de la lengua castellana

se ha dicho que es la fórmula del DDR.

¿Os acordáis del DDT, ese insecticida que ya no se utiliza

porque contamina horriblemente?

Es dicloro difenil tricloroetano, un endecasílabo perfecto.

Bueno, vamos con el "Soneto a Cristo crucificado".

"No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido,

ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor.

Muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido,

muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,

que aunque no hubiera cielo, yo te amara,

y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,

pues aunque lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera".

La última estrofa podría serlo de amor, no a Dios,

sino a un ser humano, hombre, mujer, madre, padre, hijo, amigo.

No se puede escribir mejor ni volar más alto

con la palabra escrita. Como dijo Juan Ramón:

"No lo toquemos más, que así es la rosa".

Aunque él con leísmo, procedente del habla popular andaluza,

escribió: "No le toques más, que así es la rosa".

Con el "le" en vez del "lo" se refería al poema,

tan frágil en su poética como los pétalos de las rosas.

Pues para seguir volando propongo a todos los espectadores

que participéis en "@Librosconuasabi"

escribiendo vuestro propio decálogo.

Porque, realmente, podemos aprender los unos de los otros

y que sea casi una conversación.

Gracias al Twitter, entre otras cosas.

No hay mal que por bien no venga. Claro, por eso.

Utilicémoslo para volar alto con la literatura.

Tuit, tuit, tuit, tuit. ¿El autor no lo sabemos?

Pero se supone: es San Juan, ¿no? Bueno, evidentemente es un místico.

Sí, pero tiene toda la pinta de ser...

O, ya lo dije, a lo mejor es tu antiguo novio Lope de Vega.

Puede ser, me pega más que sea...

A lo mejor está dedicado a ti. Mi pequeño San Juan.

En estos pocos segundos que quedan podemos hacer una ronda

hasta que se nos coman los títulos de crédito,

simplemente con nombres de libros y sus autores.

Venga. ¿Cómo con nombres...?

Recomienda un libro, sin hablar de él.

Solo el título y autor. Uno de tu lista.

Eh...

"La danza de la realidad" de...

No, pero dilo. Ah, ¿se dice el nombre del autor?

De Jodorowsky.

"Habla, memoria" de Nabokov. "Lolita" de Nabokov.

"Canto a mí mismo" de Walt Whitman.

Tú. Otro.

¿Otro? Sí.

No, tú primero.

"Sueños, recuerdos y reflexiones" de Jung.

(RÍE)

"Psicopatología de la vida cotidiana" de Freud.

"Anna Karenina" de Tolstoi. ¡No, lo tenía!

Richard Bach, "Juan Salvador Gaviota".

¡Uf! Eso será para el cohete. No, me encanta.

¡Es un libro espantoso! Me encanta.

¡No hay que comentar! Otro.

No, algunas cosas no se pueden dejar sin comentar.

¿"Juan Salvador Gaviota"? Sí.

Eso es lo contrario del soneto. Iba a contar la historia.

No se puede volar más bajo que esa gaviota.

No habéis dejado explicar el porqué. Bueno, se acabó.

¿Volveremos tras el paréntesis del verano?

"E chi lo sa?". Nosotros no.

Los créditos.

(Música)

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